El Protocolo de Crisis es un abordaje más profundo, pensado para situaciones de mayor tensión o urgencia dentro del vínculo con el adolescente.
En este proceso se combina la Sesión Diagnóstica con encuentros específicos junto a padre, madre o tutor, y luego con el adolescente, según el orden que definan los adultos responsables.
De acuerdo con cada caso, se trabajan herramientas emocionales posibles para afrontar el conflicto cuando estalla y acompañar a la familia con mayor claridad y contención.
Beneficios del Protocolo de Crisis
En este caso se trata de un proceso más profundo, donde se combina la Sesión Diagnóstica con una sesión junto a padre, madre o tutor para exponer el problema en sí.
Luego se busca hablar con el adolescente en otra sesión, según el orden que determinen los adultos, gestionando herramientas emocionales posibles para cuando estalle el conflicto.